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La importancia de la dieta en el deporte

Vivimos en una sociedad en la que la mayoría de la población lleva una vida sedentaria y a pesar de que la inquietud por la salud y el aspecto físico aumenta día a día, no se le presta la suficiente atención a la adquisición de buenos hábitos para una vida saludable.

Quienes desean perder peso, en demasiadas ocasiones se centran exclusivamente en la dieta obviando la práctica de deporte. Por otro lado, están los que se centran exclusivamente en el deporte descuidando su alimentación.

El deporte es fundamental para una vida saludable, pero el hecho de practicarlo no nos da licencia para comer cualquier cosa.

Con seguridad habréis visto infinidad de veces la típica escena de película americana, en la que el/la protagonista aparece corriendo por Central Park y poco después se desayuna unas tortitas con caramelo o se come una hamburguesa doble, día tras día, y aun así mantiene un aspecto estupendo. Siento tener que decirlo, pero la realidad es bien distinta.

Para alcanzar el físico deseado y mejorar nuestra salud en general, el secreto está en combinar entrenamiento con dieta sana y equilibrada, ajustando el consumo energético a nuestro nivel de desgaste físico, sin dejar de lado ningún nutriente porque todos tienen su función.

A menudo nos vemos tan abrumados con la cantidad de información disponible que resulta muy complicado establecer un filtro que separe los buenos consejos nutricionales de los que no lo son tanto. El objetivo es que sea sencillo y que no haya que perder horas contando calorías, nutrientes, micronutrientes, etc.

Estas son las recomendaciones de la SEDCA (Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación) para una dieta equilibrada:

  • Pescados 2 o 3 veces por semana
  • Pastas/arroces 2 o 3 veces por semana
  • Pan a diario
  • Legumbres 2 o 3 veces por semana
  • Hortalizas (crudas en ensalada) 1 vez al día
  • Verduras cocinadas 1 vez al día
  • Frutas cítricas 1 o 2 piezas diarias
  • Lácteos, el equivalente a 600 ml diarios
  • Carnes, 3 raciones a la semana preferiblemente con poca grasa.

Para finalizar se recomienda la utilización preferente de aceite de oliva, huir de la monotonía en la presentación culinaria y la forma de cocinado y dejar las chucherías, bollos y refrescos azucarados para ocasiones excepcionales


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