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La fructosa y “Lo Natural” no siempre es bueno

Una de mis frases favoritas es “sólo porque sea natural no significa que sea bueno”. En realidad, el tabaco es “natural“, pero desde luego no bueno! El arsénico es también natural, y definitivamente no es bueno! Es obvio que estas cosas no son buenas para nosotros (sin embargo, algunas personas no consiguen dejar de fumar).

FructosaLo que puede no ser tan obvio es que la fructosa, un azúcar “natural” que se encuentra en las frutas, puede ser igual de perjudicial cuando no se utiliza correctamente: demasiada a la vez, con adición de azúcar, zumos de todo tipo de frutas, a la noche antes de acostarse, e incluso durante el día a menos que se combina con una cantidad importante de proteínas.

Las últimas investigaciones sobre la fructosa titulado “La fructosa, el aumento de peso, y el síndrome de resistencia a la insulina” (publicado en inglés: “Fructose, weight gain, and the insulin resistance syndrome,”), escrito por Sharon S. Elliott, Nancy L. Keim, Judith S. Stern, Karen Teff, y Peter J. Havel sugiere que en este caso, “lo natural” no siempre es la mejor opción.

Gracias a la dieta Atkins y muchos otros defensores de dietas bajas o sin hidratos de carbono, más fabricantes están haciendo las barritas y comidas bajas en carbohidratos ya que con sus productos quieren evitar que nuestro cuerpo produzca una secreción de insulina en exceso. Tenga en cuenta que la insulina puede ser una buena cosa cuando se manipula correctamente, ya que es muy importante para el crecimiento muscular y la definición.

Una de las muchas cosas que hace la fructosa (azúcar de la fruta) muy diferente al azúcar de mesa, así como todas las otras formas de azúcares es que la fructosa no causa secreción de insulina. Esto significa que cuando el azúcar de la fruta entra en el torrente sanguíneo, el páncreas no se le pide que secretan la insulina. La insulina es la encargada de almacenar el azúcar en nuestro músculo y otras células del cuerpo y luego en las células de grasa cuando las otras células se llenan. Puesto que la fructosa no causa una reacción a la insulina o la secreción de la misma, esto significa que el azúcar de la fruta tiende a quedarse en nuestro torrente sanguíneo, ya que no se guarda porque no hay insulina para hacer su almacenamiento. ¿Qué pasa con este azúcar? Bueno, acaba de unirse o pegarse a los glóbulos rojos, a la hemoglobina y produce la creación de un compuesto llamado hemoglobina glicosilada o hemoglobina A1c, uno de los marcadores que médicos y dietistas buscan en pacientes para detectar o tratar la diabetes, ya que se muestra elevado en dichos casos.

Otro factor negativo sobre la fructosa es que se salta uno de los pasos del metabolismo del azúcar en el hígado. Este paso es un mecanismo que regula la responsabilidad de enviar un mensaje de saciedad a través del sistema nervioso central. El mismo estudio citado anteriormente pasa a mostrar que el uso de jarabe de maíz de alta concentración en fructosa (HFCS) puede ser la razón principal de la obesidad en los niños, así como una de las principales causas de la diabetes tipo II en niños. El estudio afirma que las células de grasa en estos niños con diabetes tipo II fueron saturadas con grasas hasta el punto donde estaba la grasa no era “aceptada” ya mas por estas células. Esto hace que la grasa circule en la sangre y termine en el páncreas, con obstrucción y destrucción de las células beta responsables de la producción de insulina.

Los que me conocen, o que han estado en mi programa de nutrición, saben que nunca te recomiendo el zumo de frutas en ninguno de mis programas. La fruta entera en su forma original es la mejor fuente de vitaminas y  minerales. Se necesitan tres naranjas para hacer un vaso de zumo de naranja. Es mejor comer una naranja, ya que proporciona la pulpa, fibra y una gran variedad de vitaminas y minerales que el zumo no proporciona.

Como último, para obtener mejores resultados y una vida más sana, se deben combinar proteínas, grasas y carbohidratos en cada comida, permanezca alejado de toda fuente de fructosa que no sean frutas frescas (una porción consiste en 15 gramos de hidratos de carbono), y en la elección de alimentos optar por aquellos en los que los hidratos de carbono del azúcar son menos de un veinte por ciento del contenido total de carbohidratos de ese producto. Puede parecer duro comparar la fructosa con el tabaco y el arsénico, sin embargo, la principal diferencia entre estos es que el consumo excesivo de fructosa llevará mucho más tiempo para matar que el tabaco y el arsénico.


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