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Fuentes de energia

Los hidratos de carbono, grasas y proteínas consumidas diariamente proporcionan la energía necesaria para mantener las funciones corporales en reposo y durante las diversas formas de actividad física. Además de su papel como combustible biológico, estos nutrientes también juegan un papel importante en el mantenimiento de la integridad estructural y funcional del organismo.

Durante el ejercicio, la mayor parte de la energía generada por las proteínas, carbohidratos y grasas está destinada al trabajo muscular. Una combinación ideal de estas tres fuentes de energía se consume de acuerdo con la intensidad, duración y tipo de actividad, condición física y la dieta del atleta antes del ejercicio.

Al inicio de la actividad física, el cuerpo utiliza preferentemente las fuentes de energía celular. Con un esfuerzo continuo, el organismo empieza a consumir las grasas preferentemente, ya que proporcionan mucha energía por gramo.

A pesar de la enorme cantidad de energía almacenada en la grasa, la velocidad con que se oxidan para producir energía, especialmente en el ejercicio intenso de corta duración, es relativamente menor que el de los hidratos de carbono. Cuando el cuerpo necesita una mayor cantidad de energía por unidad de tiempo la obtiene de los hidratos de carbono. Ya en el ejercicio de resistencia (correr o andar en bicicleta) y con la disminución de la intensidad del ejercicio, los lípidos son ahora responsables mayoritarios de la producción de energía. Con un esfuerzo moderado continuo, hay una reducción del glucógeno muscular, lo que provoca un alto consumo de aminoácidos en la generación de los hidratos de carbono (glucogénesis).

Para poder comprender mejor la función de los carbohidratos, lípidos y proteínas, estas se describirán a continuación con detalle.


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