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El anabolismo nocturno

¿Sabéis que por mucho que os machaquéis en el gimnasio no es ahí donde se produce el crecimiento de los músculos?

En efecto, seguro que lo habéis oído cientos de veces, es luego, lejos de la sala de pesas, durante el descanso.

Pero, ¿cuándo es cuando más descansamos? De noche, por supuesto, mientras dormimos. Y es justo en ese periodo cuando se llevan a cabo la mayor parte de las acciones de anabolismo, es decir cuando crecemos más.

Por eso mismo todo lo que contribuya a potenciar las acciones nocturnas de reparación y construcción os ayudará a poneros más grandes.

Antes los culturistas y preparadores no hablaban más que de formas de incrementar la intensidad en el entrenamiento, pero se decía muy poco de la recuperación.

Hoy se otorga casi tanta importancia a ésta como al entreno. Y es que no hace falta ser un ingeniero genético ni un bioquímico para comprender que sin la óptima recuperación no se puede crecer. Desde los más grandes campeones, pasando por los más famosos entrenadores, han dicho hasta la saciedad que sin la recuperación óptima es imposible desarrollarse, y a pesar de la evidencia de esta afirmación todavía hay mucha gente que no le concede la verdadera importancia que tiene.

Los músculos necesitan la acción de la sobrecarga del ejercicio para generar en ellos la señal de alarma que desencadena los procesos por los que
se origina la hipertrofia.

Pero, aunque es en el gimnasio donde se erosionan los músculos mediante el uso de las cargas, el proceso de crecimiento no comienza hasta que ha finalizado la sesión. Y entonces el cuerpo se recupera primero, y finalizada esa tarea, repito: sólo una vez finalizada la recuperación, es cuando se producirá el crecimiento.

Si después de una dura sesión de entrenamiento volvéis al gimnasio antes de que la recuperación de la energía gastada se haya producido, sencillamente el crecimiento no habrá tenido oportunidad alguna de materializarse, ya que de nuevo el cuerpo se ve inmerso en otro proceso de desgaste y sucesiva recuperación energética, y ya sabemos que no hay posibilidad de crecimiento mientras que el organismo no haya recobrado toda su energía, que constituye su verdadera prioridad.

Para ello es preciso alternar las fases de entrenamiento con otras de descanso, y muy especialmente asegurarse por la noche el reposo y entorno endocrino propicio.

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