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Efectos del tabaco en el cerebro

El tabaco tiene un potente efecto sobre el cerebro, independientemente de la forma de administración o consumo.

Cuando un fumador inhala el humo del tabaco más de 4000 sustancias químicas distintas que forman parte de este humo del tabaco son aspiradas con cada calada. Estas sustancias del tabaco incluyen la nicotina y cientos de carcinógenos distintos.

La nicotina cuando se fuma llega al cerebro en menos de 7 segundos, la nicotina del tabaco de mascar tiene una absorción más lenta, dado que primero tiene que llegar al torrente sanguíneo a través de las encías.

En cualquier caso, cuando la nicotina llega al cerebro actúa como un estimulante y produce una descarga de neurotransmisores, entre los cuales se encuentra a dopamina, un neurotransmisor asociado con el placer y la motivación.

Uno se puede volver adicto a la nicotina incluso son tan sólo unos pocos consumos, el cerebro se adapta al consumo y crea una cierta resistencia a la nicotina que el adicto debe vencer para lograr los mismos niveles de placer o experimentar las mismas sensaciones. Esta es la adicción en si y nos lleva cada vez a un consumo mayor de nicotina, léase tabaco o cigarrillos.

Cuando el cerebro no recibe la nicotina se produce un descenso de estas sustancias que nos lleva a un síndrome de abstinencia que se manifiesta con sensaciones desagradables y síntomas como la irritabilidad y la ansiedad, el consumo de tabaco en este caso conlleva un efecto sedante en el adicto.

Es importante darse cuenta de que el consumo de tabaco, bien sea un “consumo social del tabaco” o un consumo de tabaco esporádico nos puede llevar fácilmente a una adicción al tabaco.


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