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COMBUSTIBLE PARA EL DEPORTE

Todo ejercicio físico supone un gasto de energía y, en consecuencia, un requerimiento de la misma, en función de la duración e intensidad del ejercicio que es lo que determinará la utilización de unas vías de obtención de energía u otras:

Ejercicio breve y explosivo: utilización de fosfocreatina y glucólisis anaeróbica

Ejercicios de duración inferior a 40 minutos: principalmente utilización de glucógeno y glucosa por vía aeróbica y secundariamente por vía anaeróbica.

Ejercicios de duración superior a 40 minutos e inferior a 120: utilización de grasa como principal combustible energético y uso de glucógeno por vía aeróbica.

Ejercicios de duración superior a 120 minutos: mayor aporte de grasas y utilización de glucosa procedente de la sangre circulante. La glucosa que procede del glucógeno será el limitante en cierto tipo de esfuerzos, como por ejemplo una maratón.

Pasemos a explicar brevemente los tipos de “combustible” que utilizaremos en la práctica deportiva

ATP

Los procesos de transformación energética desde los sustratos alimenticios implican un gran número de reacciones dependientes a nivel celular. La energía de los enlaces queda ligada a nuevas moléculas, que son nucleótidos ricos en energía, siendo la más importante el adenosín trifosfato, ATP, que es una molécula compuesta de de una purina (adenina), un azúcar (ribosa) y tres grupos fosfato. Para que las reacciones de utilización de energía (ATP) se den a partir de la descomposición de carbohidratos, grasas y proteínas, ha de haber una serie de procesos metabólicos denominados “reacciones de oxidación”, en presencia de oxígeno (reacciones aeróbicas) o sin la presencia del mismo (reacciones anaeróbicas).

FOSFOCREATINA

La fosfocreatina es un compuesto energético almacenado en el musculo que se utiliza como fuente de energía de utilización inmediata. Su concentración está en equilibrio con el ATP y se pueden aumentar sus reservas mediante un entrenamiento específico. Se utiliza para ejercicios explosivos de 5 a 10 segundos, pero en ejercicios menos severos las reservas pueden aguantar hasta los 2 minutos. Este proceso metabólico de utilización de la creatina no necesita la presencia de oxígeno, es un proceso anaeróbico.

GLUCÓGENO Y GLUCOSA

El 80% de los hidratos de carbono son transformados en glucosa, principal combustible del cuerpo humano para la ejecución de cualquier tipo de ejercicio.

La glucosa se almacena en forma de glucógeno, un polisacárido que está formado por la unión de numerosas moléculas de glucosa. Las reservas de glucógeno están situadas en el hígado y en los músculos, pero también pueden estar en forma de moléculas simples de glucosa en sangre

En el momento en que la célula muscular precisa resintetizar ATP, utiliza vías metabólicas anaeróbicas y puede utilizar glucosa procedente de:

  • glucogenolisis muscular: se obtiene la glucosa a partir de la ruptura de glucógeno del músculo
  • glucosa en sangre: es la glucosa aportada por la dieta o por la glucogenólisis hepática (ruptura de moléculas de glucógeno del hígado)
  • gluconeogénesis hepática: es la síntesis hepática de glucosa a partir de metabolitos intermediarios, como el ácido láctico, el ácido pirúvico, el glicerol y la alanina.

Por otro lado tenemos la glucólisis anaeróbica, que permite la descomposición de moléculas de glucógeno en unidades simples de glucosa poniendo la energía a disposición muscular de forma casi inmediata, y la glucólisis aeróbica, que utiliza la vía oxidativa para la obtención de energía, diferenciándose de la anterior en la utilización de oxígeno y en que los subproductos de esta vía no suponen fatiga. (Nota: la glucólisis aeróbica es 19 veces más rentable que la anaeróbica y es la vía energética predominante en ejercicios con una duración entre 3 y 40 minutos).

LA GRASA

La grasa es esencial para la vida y para la práctica del deporte. Sólo pueden aportar energía por la vía oxidativa aeróbica, no pudiendo hacerlo sin la presencia de oxígeno.

LAS PROTEÍNAS

El aporte de las proteínas como combustible energético es muy bajo. Su función es la formación y mantenimiento del tejido muscular y solo en casos muy extremos, como pudiera ser la desnutrición o una fatiga extrema y mantenida en el tiempo, contribuirán en una proporción importante como combustible energético.

VITAMINAS Y MINERALES

No proporcionan energía en sí, pero actúan como coenzimas en numerosas reacciones enzimáticas del metabolismo energético, regulando el ritmo y la obtención de energía a partir de las fuentes alimenticias.


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