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5 razones por las que no se suelen trabajar bien las piernas

Cuando vayas al gimnasio la próxima vez, fíjate en una cosa: trata de contar cuánta gente está haciendo trabajo específico de brazos y cuánta trabajo específico de piernas. Luego, compara.

Y es que, salvo que vayas a un gimnasio en el que abunden los profesionales o verdaderos cracks del deporte, lo que vas a ver es gente que quiere adquirir un buen tipo, sin más, o que no tiene los conocimientos necesarios para desarrollar su cuerpo adecuadamente.

La consecuencia de esto es que la gente, en general, descuida el trabajo de piernas al ir al gimnasio. Esto es obvio para cualquiera que acuda con frecuencia al gimnasio: las piernas son “olvidadas” constantemente en el ejercicio de musculación.

Es un gran error, naturalmente. Si desarrollamos el tronco superior pero no desarrollamos adecuadamente las piernas nos arriesgamos:

- a sufrir lesiones, porque el ritmo de carga que a la parte superior le parece insuficiente para crecer más, a la parte inferior del cuerpo se le hace insostenible.

- a desarrollar nuestra anatomía de forma asimétrica, con lo que obtendremos un cuerpo irregular y menos atractivo, obteniendo un torso hiperdesarrollado junto a unas piernas raquíticas.

Y las razones por las que no se trabajan bien las piernas en el gimnasio son, fundamentalmente, 5:

1-La mayor parte de la gente se apunta al gimnasio sólo para lucir el cuerpo:

Está claro, hablando en plata, que esto es así. Es un objetivo legítimo, por supuesto, y todos lo tenemos en mente de una forma o de otra. Un cuerpo atractivo incrementa la confianza en uno mismo. Es la pura verdad. Y la autoconfianza no sólo sirve para ligar (que también), sino que nos permite crecer en numerosas facetas de la vida.

El problema es que mucha gente que va al gimnasio con este único objetivo se centra solamente en el trabajo de aquello que luce más: la parte superior del cuerpo. Y es que si lo que se quiere es estar “apto” para el verano y la playa, lo que se suele hacer empezar a tonificarse en enero o febrero y tirar para adelante. Claro está que con un programa así, hay que optimizar esfuerzos, y lo que más destaca es el pecho y los brazos. Al final, es lo único que se acaba trabajando.

2-Muchos deportistas no trabajan las piernas porque consideran que ya las han trabajado en el aeróbico:

Una creencia muy común, claro está. Y muy extendida. El argumento de “para las piernas, ya me basta con correr” lo oigo constantemente.

Hay gente que va al gimnasio tres o cuatro veces por semana y trabaja en él el pecho, brazos, hombros, espalda y abdominales y deja el ejercicio aeróbico para las dos o tres veces por semana que sale a correr, a coger la bicicleta o a nadar.

Es típico.

No obstante, aunque en el aeróbico trabajamos las piernas (es obvio), no las trabajamos de forma integral, sino de forma muy parcial, con lo que no estamos preparando el tronco inferior para que vaya acompasado al ritmo de trabajo y de elevación de carga del tronco superior, incrementando así el riesgo de lesión.

3-Las piernas requieren un esfuerzo más grande

El trabajo de piernas no es simplemente uno más: hay que combinar varios ejercicios para ejercitarlas en su plenitud; y eso, claro, requiere dedicarle, como mínimo, un día de gimnasio.

La gente que tiene limitado su tiempo para ir al gimnasio prefiere renunciar a trabajar las piernas antes que renunciar a cualquier otro grupo. No entienden que, si hay menos tiempo, hay que repartir más los ejercicios en las distintas partes de la anatomía, pero trabajándolo todo; y no trabajar mucho unas zonas y descuidar otras.

4-Los resultados del esfuerzo se aprecian menos en las piernas

La gente piensa que cuando vamos a la playa, a la piscina, al gimnasio,… los otros se fijarán más en su pecho, sus brazos o sus abdominales que en las piernas. Y esto es cierto, pero en parte: lo que destaca más a la vista es un cuerpo armonioso. Un cuerpo hiperdesarrollado en su parte superior e infradesarrollado en la inferior no resulta atractivo. Pero claro, el último en darse cuenta de esto es el susodicho.

Y, desde luego, es cierto que, como se ven menos, los esfuerzos que hagas en las piernas los vas a notar menos que los que hagas con la parte inferior del tronco.

5-El miedo a lesionarse las piernas

Claro… No es lo mismo no poder mover tres dedos de la mano que tres dedos de los pies, ni tener inmovilizado un brazo que tener inmovilizada una pierna. Además, los tobillos y la rodillas son zonas delicadas, y los achaques ahí van a condicionar nuestra movilidad en el futuro.

Precisamente por eso tienes que olvidar la absurda creencia de que si ejercitas las piernas corres el riesgo de lesionarte. Corres ese riesgo si te ejercitas mal, como pasa con todo; pero, si lo haces bien, corres más riesgos de estropear tus piernas en la vida diaria si ejercitas el tronco superior y no el inferior. Incluso corres más riesgo de lesión si no haces nada en absoluto, pues cualquier traspiés que des lo van a acusar más unas piernas atrofiadas que las de un a persona sana que se ejercita bien.

Conclusión

Olvida esa idea de “yo musculo el tronco superior, las piernas no me hace falta porque están bien”. Trabaja tu cuerpo integralmente, no te arriesgues… Quien quiere un cuerpo 10 tiene que hacer un esfuerzo 10.


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One Response to “5 razones por las que no se suelen trabajar bien las piernas”

  1. carlos j franco u on abril 1st, 2012 at 4:33 am

    estoy de acuerdo en ese comentario de las piernas no le damos impotancia y no ocupamos mas de la parrte superior

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